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agosto 14, 2010

Los 5 tipos de escuchadores de música que deberían ser perseguidos por una manada de búfalos hambrientos

Hubo un tiempo en el que para llevar la música con nosotros debíamos cargar con unos bodoques infames de proporciones descomunales, y que sólo nos permitían escuchar casetes, con un máximo de 15 temas. Los menos afortunados, encima, debíamos cambiar el casete de lado manualmente porque nuestra economía no daba para el walkman con todos los chiches.
Hoy podemos cargar con toneladas de música en un bolsillo. Pero hay ciertos homúnculos a los que debería prohibirse el uso de estos aparatos.
1. El sordo estereofónico
Estás en la subte. Son las 7 de la mañana, hora en la que sólo  puedes atinar a insultar al mundo en todos los idiomas existentes. Querés dormir, pero a tu lado un púber imberbe escucha música. Tiene los auriclares puestos, pero eso no quita que todo el vagón pueda escuchar perfectamente la letras del reggaetón con el que inmola sus células cerebrales (y las tuyas).
Estimado humanoide: los auriculares son unos aparatitos diseñados justamente para que tu mal gusto musical no se expanda al resto del planeta tierra. Te agardeceríamos que bajes el volumen, o te quedarás sordo, pero a base de patadas voladoras a la cabeza.

2. El sordo estereofónico aullador
No contento con hacernos escuchar la porquería con la que ha decidido derretir sus tímpanos, este tipo de homúnculo además canta. O más bien, aulla. Para desgracia de todos los pobres diablos que lo rodean, los sonidos que emanan de las fauces del sordo estereofónico aullador son comparables al que realizan las hienas en celo y con colitis.
Esperamos que un día de estos el cable de los auriculares se te enrede en el cuello y produzca la ablación de tus cuerdas vocales. Como verás, somos compasivos, por lo menos no te estamos deseamos la muerte.

3. El alienado
El alienado se incrusta los auriculares y se olvida que hay algo ahí afuera denomidado realidad. No importa si está compartiendo un viaje, comida o salida con alguna otra persona, que se convierte automáticamente en una piedra.
El alienado tiene altas probablilidades de morir aplastado por un camión, un auto, un ciclista, o inclusive los tres juntos,  porque no podrá escuchar las advertencias para que se salga del medio de la calle. Bienvendio al mundo... Y adiós.

4. El indeciso
Este usuario teme morir aplastado por la tríada ciclista-camión-auto, por lo que, en un acto absolutamente inútil, decide desprender uno de los auriculares y dejarlo colgando de su cuello para escuchar lo que sucede a su alrededor con un oído mientras escucha música con el otro. 
Craso error. Sus hemisferios cerebrales, imposibilitados de procesar tanta información junta, colapsarán, produciéndole una muerte horrible, que será observada por el camionero, el automovilista y el ciclista desilusionados  por no haber podido pisarlo.      

5. El DJ urbano
Definitivamente este es el peor tipo de usuario de reproductores de música que existe. No sólo pone el susodicho aparato a todo volumen sino que lo hace sin auriculares, musicalizando los lugares públicos sin que nadie se lo pida. 
Ya te lo hemos dicho una vez, pero no vamos a dejar de repetirlo, la próxima vez que nos tortures con tu nulo sentido de la ubicación te incrustaremos los auriculares a mazazos.

Este fue otro servicio de Ciberviviendo, por un mundo menos insufrible.         

abril 13, 2010

Bestiarium cibermundicus

En una expedición financiada por el Humanoides Institue Research de Massachusetts (HIRMA), el último fin de semana Ciberviviendo tuvo la extraordinaria posibilidad de ver, en su propio hábitat, el modo de vida y las costumbres de una especie que constituye un verdadero misterio para nuestros científicos: el homúnculus púberis floggerianus.
Esta especie particular de humanoide, integrante del género púberis imberbus, habita mayormente los valles citadinos, aunque tenemos información de la existencia de floggerrianus montañeses y lacustres.

El homúnculus púberis floggerianus es fácil de reconocer entre la gran cantidad de púberis imberbus que habitan nuestro planeta. Los observadores menos avezados, sin embargo, suelen confundirlo con el humanus tristus, ya que ambos poseen la misma disposición en su pelaje: lacio y desplazado hacia uno de sus globos oculares (oculto como medida de supervivencia, para percibir depredadores cercanos). Sin embargo la diferencia es notoria: el púberis floggerianus presenta una gran cantidad de colores extendidos en su grácil figura, especialmente en las extremidades; mientras que el humanus tristus es reconocido por la carencia absoluta de color en su lomo y extremidades.

En nuestra observación pudimos constatar que estos individuos tienen una fascinación malsana con los objetos pulidos. La contemplación de su propia figura en cualquier superficie reflejante puede llevar horas y compromete otras actividades, como por ejemplo la alimentación. 
En estos días, hemos tenido la posibilidad de ver cómo uno de estos individuos, de sexo femenino, ha estado tres horas arreglándose el jopo frente a la tapa de una olla.

Otra particularidad de estos homúnculos, es la rara deformación que presentan en una de sus extremidades anteriores, consecuencia de la utilización de una herramienta tecnológica: la cámara de fotos. Esta herramienta, que el resto de la humanidad utiliza en algunas ocasiones, es permanentemente sostenida en una de las manos del púberis para realizar imágenes de su rostro en diferentes poses y con una variedad de mohines extraordinaria. Con el tiempo, el susodicho objeto y la extremidad conforman una especie de callo que hace imposible su separación, a excepción de la vía quirúrgica.

Aun es un misterio el objetivo de estas actividades, ya que no parecen constituir rituales de apareamiento, útiles para la reproducción de la especie. Creemos que resulta imposible que una pareja de estos individuos mantengan relaciones sexuales, y menos si encuentran un espejo en las inmediaciones. Tampoco acertamos a entender cómo harán para retirar la cámara de fotos en estas situaciones, aunque tenemos la impresión de que no lo hacen, y en el caso de completarse la actividad amatoria, dejan constancia de ella con imágenes varias.

El contacto entre individuos de la misma especie se realiza mayormente a través de mensajes en código, por intermedio de sistemas inalámbricos de comunicación (llámese SMS, chat o cualquier sucedáneo de éstos). Este tipo de lenguaje aún no ha sido decodificado por los estudiosos, aunque su estructura parece consistir en palabras con el mínimo de fonemas posible. Por otro lado hay una gran profusión de interjecciones como "jaja", "jeje", "jojo", que utilizan para expresar sus emociones, así como de íconos formados por letras y signos de puntuación, como =)  :$  (L)  :P  que tienen el mismo fin.
Por último, queremos dejar constancia que el origen de esta especie es a todas vistas desconocido e inexplicable. Sus antepasados y antecesores directos no pertenecen a una especie en particular, y mucho menos pertencen a ésta. Puede tratarse, indistintamente, de individuos pertenecientes a especies como el humanus jipongo sucius, el fachus recalcitrantis, e inclusive el comunistus aburguesadus.
Creemos entonces, que el origen del púberis floggerianus es una adaptación involutiva producida por los cambios en el ambiente. Desconocemos si existen descendientes de la especie y qué características presentan los mismos, pero continuaremos nuestras investigaciones.
Esperamos, humildemente, haber contribuido a la expansión del conocimiento humano. Ese es nuestro principal cometido.

Hasta la próxima entrega. 

marzo 10, 2010

Lista (incompleta) de usuarios de FB que deberían ser empalados en plaza pública

Por mucho que uno intente combatirlo, Facebook se ha convertido en una especie de epidemia global que afecta a gente de todas las edades. No importa en qué ámbito, si académico, escolar, laboral, o con los pibes de la esquina, alguno tendrá su usuario.
He visto abuelos diciendo "pirula me hizo amistad", sacando a relucir un nuevo tipo de cocoliche: mezcla de español con ciberlengua.
Y como en el MSN, el ICQ (¿alguien recuerda el icq?) o el mail, hay algunos tipos de usuarios de FB que se destacan sobre el resto. Y no precisamente por sus aportaciones brillantes al género humano. 
Por ejemplo:

El regalador 
Uno abre su cuenta y descubre que tiene 400 solicitudes de algo. No es que una horda de desconocidos estén "queriendo hacer amistad", como dice el abuelo, sino que hay un retardado social que "regaló" todo tipo de objetos inexistentes con los cuales uno no sabe qué catzos hacer.
A saber: un mate, una cerveza, una carita sonriente, una frase de algún filósofo contemporáneo (como Jacobo Winograd) o cualquier otro millar de pavadas. 
Querido homúnculo, ¿para qué cuernos puedo querer recibir el dibujito de una cerveza? ¿Tengo acaso ocho años y mi vida gira alrededor de una colección de stikers?
El día que algún cráneo haga que ese dibujito perdorro llegue a mi cpu y me lo pueda ingerir via USB volvemos a hablar. Mientras tanto, por las faldas de Fortuna, abstenete de molestarme con tu supuesta generosidad. 
Así, hace regalos cualquiera.

El grupero
(O Budah los cría y Fb los amontona)
Este usuario no tiene sexo con estrellas de rock a las que sigue por todos lados como una garrapata. Eso sería bastante más loable.
El humanoide en cuestión se hace fan de cuanto grupo ande dando vueltas en la bendita red social. Grupo que se puede dedicar a combatir la extición del canguro patagónico, o a hablar sobre la vida y obra de Susana Giménez. 
Realmente poco me importaría lo que hicieran en sus reuniones virtuales, si no fuera porque me invitan constantemente a unirme a ellas.
Oh, cibertarado con necesidades gregarias insatisfechas, no me inetersa unirme al grupo "No soy feliz pero tengo marido", ni al de "Cómo soldar una reja en cinco minutos" ni mucho menos al de "La orca de seaworld es un presa política".
La próxima vez que me envíes una invitación del estilo, formaré un grupo denominado "Pateadores profesionales de peronés pertenecientes a ciberbobitos". Pero no será virtual, te lo aseguro.

El tester
No, no me refiero a los tarritos de perfume con los que uno se baña en las perfumerías, por carecer de vergüenza y de dinero para comprarse la susodicha fragancia.
Me refiero al humanoide que realiza los ciento cuarenta y siete millones de test que FB ofrece en su inmensa magnanimidad. 
Gente que no tiene otra cosa que hacer de su vida que andar respondiendo preguntas para saber cosas de su personalidad tales como: "A qué personaje de Avatar te pareces", "Qué animal del zoológico de Zimbaue eres", "Qué frase del último libro de Ari Paluch es para tí" entre otros.
Tengo la intuición que este personaje es el mismo que responde a todas las encuentas que aparecen en los diarios online, aunque ni sepa sobre el tema que está opinando.
Definitivamente es un ser que necesita imperiosamente ser escuchado. 
Y definitivamente a nadie le interesa hacerlo. 
No nos podemos imaginar por qué.


La lista sigue, pero la que suscribe debe retirarse... tiene que actualizar el estado de su muro.
Adios amiguit@s!
       

febrero 22, 2010

Por qué la lluvia puede matarl@

A causa de los (malos) tiempos que corren, y de la negativa de nuestro cerebro a pensar en alguna cosa nueva,relanzamos este viejo post para todos los que no lo leyeron (porque el público se renueva, vio?)
Y para los que lo leyeron, vuelvan a disfrutar de esta prosa extraordinaria.
Que les garúe finito (lo que en este momento sería una bendición).
 
El clima suele ser ese pretexto que utilizamos desesperadamente para romper el silencio cuando debemos compartir el ascensor con viej@s decrépit@s que hacen ruido con los dientes postizos, o bien con vecin@s jóvenes e intrigantes a quien nos gustaría conocer (lo que no es nuestro caso, ya que carecemos de suerte y/o de vecin@s jóvenes).
“¡Que frio!”, “¿vio cómo llueve?”, etc., son algunas de las frases más estúpidas que se le conocen al género humano, y no mejoraran jamás.
Por eso, y con la coherencia que nos caracteriza, este blog se propone hablar del clima.
¿Vio como llueve? Bueno, entonces trate de no salir de la cama, o esté preparado para cualquiera de estos 3 escenarios.


Escenario 1
Usted abre la persiana: llueve a cántaros. Usted se deprime. Se dirige al sucucho lleno de porquerías que denomina escritorio y prende la PC para comenzar su día laboral.
No le funciona Internet. Usted se deprime aun más.
Espera un rato. Se toma un café cargado con tres medialunas. Vuelve: internet sigue caído.
Con desesperación empieza a caminar por la casa buscando robarle la señal inalámbrica a algún vecino bondadoso. No tiene éxito.
Su depresión se convierte en congoja: usted se da cuenta que la compañía que le brinda Internet, además de ser una bazofia, lo está obligando a salir de su casa (o ese sucucho roñoso que usted denomina casa)
Usted sale, vestido como un refugiado bosnio. Se moja, mucho.
Entra al primer bar que encuentra con wifi (como vive en un barrio demasiado residencial, ese bar está a diez cuadras.)
Pide un café. Prende la PC. Internet no anda.
“Ah, es por la lluvia”, le dice el mozo, mirando por la ventana en lontananza.
Su depresión se convierte en ira.
“¿Y no me podías decir antes?”
“Es que andaba hasta recién eh.”
Cuando, tres horas después, usted puede conectarse a Internet, recibe un mail con una oferta de trabajo que podría cambiar su miserable existencia. Pero, lamentablemente el tiempo para enviar la aplicación terminó hace 2 hs.
Usted termina el día en la sala de guardia al intentar cortarse las venas con una galletita de agua.

Escenario 2
Usted abre la persiana: llueve a cántaros. Usted se deprime.
Se viste como un refugiado bosnio porque no quiere ensuciar su mejor ropa (las únicas dos prendas decentes que tiene en el placard y que usa para los casamientos y funerales).
Toma un colectivo/tren atestado de humanoides sudorosos y mojados por la lluvia. Llega a su lugar de trabajo (o ese edificio infecto que denomina oficina). Todos están con cara de culo. Usted se deprime aun más.
A su jefe no se le ocurre mejor idea que mandarlo al centro “a hacer unos trámites urgentes”.
Su depresión se convierte en ira.
Usted sale. El centro está repleto de humanoides descerebrados que nunca aprendieron a usar un paraguas. Además de su estupidez supina con el elemento, todos caminan debajo de los techos.
Suena el teléfono celular. Es su jefe que le pregunta algo por mensaje de texto.
Usted siente cómo la vena principal del lóbulo frontal late rítmicamente.
Empieza a contestar el mensaje de texto mientras sortea los obstáculos que se le ponen en el camino (puntas de paraguas, baldosas rotas, taxistas demasiado enérgicos, etc).

Cuando está terminando, levanta la cabeza y un homúnculo aparaguado lo lleva por delante.
Usted termina el día en la sala de guardia con un ojo menos. (Y luego lo echan por tuerto, aunque su jefe aduce que el problema siempre fue su desempeño laboral.)

Escenario 3
Usted abre la persiana: llueve a cántaros. Usted se deprime.
Decide que lo mejor es ir a trabajar con el auto (usted nunca fue de tomar las decisiones más acertadas).
Hace dos cuadras y se detiene en un atascamiento de tránsito.
Aprovecha para prender la radio y conectar su teléfono celular al “blu tut”, como usted denomina al sistema de manos libres.

El locutor le anuncia que debido a los 15 mm de lluvia que cayeron en cinco segundos la mitad de la ciudad se encuentra inundada y hay demoras de tres a cuatro horas en todas las avenidas y calles principales.
Esto lo escucha a medias debido a que los humanoides que conducen los autos a su alrededor tocan bocina ininterrumpidamente.
Su depresión se convierte en ira.
Suena el teléfono. Es el cliente principal de su empresa que le pide una reunión para hoy mismo porque tiene un negocio importantísimo para ofrecerle.
Usted le anuncia que está atascado en el tráfico, pero hará todo lo posible por llegar.
A los cincuenta minutos usted hizo dos cuadras. La sinfonía bocinezca continúa.
Avanza unos metros y queda atrapado en una intersección. Los bocinazos aumentan y le están especialmente dirigidos. Escucha algunos insultos.
Entonces vuelve a sonar el teléfono. Es su cliente que le hace una pregunta.
Las bocinas no lo dejan escuchar bien. Usted grita. Su cliente grita que no lo escucha.
Entonces, ya harto, baja la ventanilla e insulta al condutor que tiene al costado y que lo está dejando sordo.
Su cliente, que ahora lo escucha perfectamente, lo manda a cagar.
Usted sale del auto a los gritos y sufre un paro cardiaco. El conductor medio tarado que le tocaba bocina llama al 911.
Usted termina el día muerto en la sala de guardias. Es que la ambulancia no pudo llegar a tiempo… por la lluvia.

enero 05, 2010

Que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca

Nunca fui muy buena con las relaciones diplomáticas,  lo que me ha causado no pocos problemas, en especial con jefes y demás humanoides, que no comprenden que la sinceridad es lo principal. Aún cuando por sinceridad entendamos decirle a alguien que es un pelmazo.

En mi experiencia como ciberviviente, pasa lo mismo. Con el tiempo me dí cuenta que en la webósfera y adyacencias existen ciertas reglas, informales, que vendrían a ejercer la función de un manual de modales

No las podría enumerar con exactitud porque, como dije, no soy buena para esas cosas. Por eso, elaboraré algunas teorías ad hoc, en este caso sobre las reglas bloggeriles. No prentendo confirmarlas, y mucho menos segurilas. Seguiré por la vida cosechando verdades (y golpes al mentón).



Si me comentás, te comento. Si me seguís, te sigo.
Creo haber encontrado varios cibervivientes que se rigen por esta máxima. No importa mucho si tu blog es de física cuántica y el de ellos de cine polaco. Una vez que hayas comentado, te devolverán la "gentileza" diciendo alguna cosa en tu última entrada (en general cualquier banana: es muy difícil encontrar un cinéfilo polaco que también sea físico cuántico).
No soy de este tipo de gentes, quizás por eso no paso de las 3 visitas diarias.


Nunca comentarás cualquier verdura, o serás catalogado como bucador de prensa (o como cinéfilo polaco).
Este es un caso de mala educación: aquellos que se meten en el blog "de moda" y dicen alguna gansada sólo con el objetivo de llevar visitas a su propia página.
Por el contenido de sus comentarios se sabe que ni siquiera leen lo que se ha posteado. Suelen reptir una frase o decir "qué bueno", aún cuando el post hable de la muerte de un ser querido.
A mí no me molestan en lo más mínimo. Jamás tuve un blogger que se colgara de mi fama (quizás sea por la inexistencia de la misma, aunque eso no está comprobado.)

El blogger responsable le responde a sus comentaristas.
Yo no sé si es por buena educación o por el sólo hecho de aumentar el número de comentarios frente al visitante desprevenido... Como si uno fuera a leer la cantidad de estupideces que se postean en ciertos bogs sólo porque una caterva de desconocidos también lo hace.
Noooo... ¿no?

Nunca comentarás barbaridades del estilo de "hay que matarlos a todos" ni insultarás al autor de un blog. O serás catalogado como buscador de prensa, o como un reverendo imbécil, o ambos.
Otro método de publicidad bastante penoso es el de aquél que comenta alguna burrada para que los lectores vayan a comprobar a su página si realmente se trata de un energúmeno o sólo estaba bromeando.
No hace falta que se molesten en averiguarlo: se trata de un energúmeno.

Tarde o temprano deberás perder tu anonimato
El 80% de los bloggers tiene problemitas, de todo tipo (basta con leer lo que escriben para saberlo). El más difundido es su asociabilidad. Por eso se ponen nombres ridículos como MateConDuraznos para resguardar una identidad que en realidad a nadie le interesa develar.
Hasta que, a su alrededor comienzan a armarse encuentros, festejos, y ágapes dirigidos a bloggers y demás cibervivientes. 
Seguramente sea de buena educación asistir a alguno de esos encuentros.
Pero me imagino entrando a un bar y preguntándole a una chica si es Malhumoreti, Neptuno o Perez (y también me imagino recibiendo esa mirada tan característica: de lástima), y decido que los buenos modales pueden quedar para otro día.





Seguiré indagando el mundo ciberespacial para encontrar más reglas. Y no seguirlas.

¡Nos vemos pronto!

octubre 06, 2009

TIC TOC (Grupo de autoayuda: Trastornados, pero modernos)

Tod@s tenemos ideas, pensamientos y actividades recurrentes; rituales que hacen de nuestra vida un sin fin de pequeños procedimientos estandarizados que, al fin y al cabo, sirven para tranquilizarnos ante la vacuidad de la existencia. Algunos, de puro jodidos, somos TOC.

Últimamente la que suscribe ha notado que con la tecnología han ido apareciendo nuevas maneras de ampliar este repertorio de obsesiones, llevando nuestros trastornitos a niveles nunca imaginados.

Por eso, desde este blog, y pensando en la salud mental de todos, inauguramos el grupo de autoayuda “Tic-Toc: Trastornados, pero modernos”. Un espacio libre y gratuito, en el que poder compartir nuestros desajustes mentales (¿después de todo, para quá está Internet si no?)

Este es nuestro desgarrador testimonio.

Hola, soy Mate con Duraznos, y tengo algunos problemitas. A saber:

- Internet me desconcentra, aun si no funciona.
No es ninguna novedad que los blogs, diarios digitales, MSN, Facebutt, Twitter y todos los etcéteras hijos de Internet pueden dar muerte a nuestra productividad laboral.
Pero a mi no es la presencia de Internet lo que más me desconcentra, sino su falta.
Aunque no la necesite, mientras la luz de “on line” esté apagada no podré hacer otra cosa más que intentar restablecer la conexión perdida.
Esto significa dedicar horas preciosas en las que podría trabajar (sin distracciones) a: reiniciar dos millones de veces el modem, prender y apagar la computadora hasta que implota, llamar a la compañía de Internet y hacer todas las pruebas ad hoc que me transmiten los telefonistas (pruebas carentes de toda utilidad), invocar la ayuda de Buda, la virgen desatanudos y San Expedito o intentar robarle señal a los vecinos, entre otras encantadoras actividades.
¿Y todo esto para qué? Solo para tener la tranquilidad de que si por esas casualidades llego a necesitar Internet, Internet anda.

- Antes de apretar "send", los mails deben ser releídos un número determinado de veces.
En mi caso son tres o cinco, dependiendo de la importancia y longitud del susodicho (por ejemplo, si es para una amiga, solo tres, si es de trabajo, cinco, si son unas pocas líneas, tres una carilla cinco, y así).
Conozco gente, que no debe estar muy bien de la cabeza, que los revisa entre cuatro y ocho veces (sólo a un perturbadito se le ocurriría usar un número par.)

- Los mails no se borran.
Hace más de diez años que tengo cuenta de mail. A esta altura debo tener unas cinco o siete distintas, lo que significa que he archivado (y muchas veces seleccionado y encarpetado según tema, remitente o vaya a saber qué categoría) millones de correos electrónicos absolutamente inútiles.
La razón: lo guardo “por si acaso.” Sé que esta frase no tiene sentido. No sé para qué puedo llegar a necesitar el mail que me mandó el cadete de una oficina de la que no formo parte hace cinco años, o los saludos de navidad de ese proveedor que siempre odié. Simplemente me es imposible e borrarlos.

- Prestar el teléfono celular me da “asquito”
No hace falta explicar que la boca es un rejunte de microbios, bacterias y demás porquerías que esperan el primer descuido para enfermarnos. Cualquier objeto que esté demasiado cerca de las fauces de los seres humanos debe ser utilizado con sumo cuidado, y el celular es uno de ellos.
Por eso, después del préstamo de celular a propios y ajenos me retiro a un rincón, para que el afectado no se sienta ofendido, y limpio el micrófono con una carilina y alcohol (o en su defecto agua y jabón). Generosa sí, pero limpita.


Hay más, pero ahora les toca a ustedes. L@s escucho.

agosto 18, 2009

Test Ciberpsicológico

Usted esta frente a su computadora hace varias horas. Tiene sed. Usted:

A Busca un vaso de agua en la cocina. Se acerca a su escritorio con cautela y utiliza un papel del taco de colores como apoya vasos, ubicando la bebida lo más lejos posible del teclado, por las dudas. Toma un sorbo estirando el cuello como una gallina chismosa, vuelve a apoyar el vaso y sigue con lo que estaba haciendo.


B Busca un vaso de coca en la cocina y se acerca al escritorio mirando lo que está apareciendo en la pantalla. La coca se derrama sobre el piso. Usted la limpia las gotas con la lengua, le da un sorbo a la bebida, se sienta, apoya el vaso al lado del teclado y sigue con lo que estaba haciendo.


C Busca un vaso de coca en la heladera, y ve una porción de pizza de la noche anterior. Se tienta. También hay un chocolate a medio terminar. Vuelve a tentarse. Haciendo equilibrio con las tres cosas se dirige a su computadora. Derrama coca en el piso, pero ni siquiera se da cuenta. Llega a su escritorio y apoya el vaso chorreante a un lado del teclado, y el sándwich y el chocolate del otro. Con las manos pegajosas y comiendo el sándwich, que va dejando un rastro de migas sobre las teclas, usted sigue lo que estaba haciendo. Mientras mastica, toma un trago de coca.



Usted sigue en su computadora. De pronto, aparece un cartel en inglés que le da dos opciones. Usted:

A Se paraliza. Lee lo que dice el cartel pero cualquiera de las opciones le parecen peligrosas. Trata de cerrarlo. El cartel no se cierra. Vuelve a leerlo. No se decide. Llama a un técnico, por las dudas.


B
Lee lo que dice el cartel. No lo entiende, pero decide hacer click en “cancelar”, que es lo que le parece más lógico. El cartel desaparece, usted se olvida.


C Automáticamente hace click en “aceptar”, sin leer lo que dice el cartelito. Su computadora se tilda misteriosamente. Usted se rasca la cabeza y aprieta el botón de “reset” en su CPU hasta que todo vuelve a la normalidad.



Durante su ciber vida usted ha visto un cartel azul que dice “error fatal” en su computadora:

A
Ni una vez. Si lo veo creo que muero de un paro cardíaco.


B
Un par de veces, pero averigüé lo que pasaba y ya está todo bien.


C
Cada vez que prendo la computadora. Debe ser una publicidad o algo así. Estos de Microsoft siempre te quieren vender algo nuevo.





Mayoría de respuestas A: usted padece de trastorno obsesivo compulsivo. Consulte a su psiquiatra más cercano, y mientras tanto, tómese un valium con whisky (por las dudas). Verá como todo empieza a parecerle más llevadero.

Mayoría de respuestas B: usted es una persona aparentemente normal (nunca se sabe), aunque eso de chupar las gotas de coca cola al paso es bastante desagradable. Le recomendamos asista a un curso de buenos modales.

Mayoría de respuestas C: No entendemos cómo superó la etapa del balero y el yo-yo. Es notable que aun no lo hayan encerrado en una institución mental para estudiar el comportamiento de los hombres de las cavernas. Le recomendamos que se recluya lo antes posible en un lugar alejado para que estos no suceda. (Después no diga que no le avisamos)

julio 28, 2009

Los 5 tipos de usuario de MSN que deberían haber viajado en el lugar de los astronautas del Challenger

Hace unos días el MSN cumplió una década. No es mucho tiempo, teniendo en cuenta que el mail nació hace más de tres. Sin embargo, en estos 10 años, un cúmulo de usuarios de MSN han sabido ganarse montañas de insultos reprimidos (o no) y han hecho de esta aplicación un arma poderosa contra la inteligencia.
Aquí, los cinco tipos de usuario de MSN que deberían haber viajado en lugar de los astronautas del Challeger y por lo menos servir a la humanidad como fuegos de artificio.

El mono zumbador
Este homúnculo, que debería ir y venir del estrecho de Bering a Ushuaia de rodillas y sobre un camino de arroz, no tiene otra cosa que hacer de su inútil existencia más que molestar al resto. Es aquel que no contento con saludarnos una docena de veces, y viendo que no le contestamos, envía repetidos zumbidos.
Querido mico falto de todo concepto de dignidad: si nadie contesta a sus llamados de atención y desesperados intentos por ser parte por un milisegundo del género humano, ¿Por qué cuernos suponés que haciendo zumbar mi computadora al ritmo encloquecido de su estupidez vas a logar lo contrario?

El Nickófilo
Este humanoide cuyo único objetivo en la vida es conseguir que alguien recuerde su nombre, supone que el sector donde uno debe ubicar su nick, y alguna otra frase ad-hoc (¿a qué mente brillante se le ocurrió poner ese espacio?, ¿no bastaba con el primero para hacer de nuestra vida un infierno?), decíamos, supone que ese espacio esta destinado a demostrar una creatividad y una inteligencia que el susodicho humanoide está a años luz de poseer.
Entonces, te rogamos, oh recalcitrante tarad@: no pongas frases cursis, imbéciles y/o citas literarias para hacerte notar. Si nadie te habla es porque a nadie le interesa lo que tenés para decir (ni durante un chat ni en tu nick).
No queremos saber si te estas bañando, si estás comiendo un guiso de mondongo o si te duele la muela. Para eso esta Twitter.
Remite a poner tu nombre o algún seudónimo que no te obligue a pensar demasiado. Lo sentimos, pero no has nacido para semejante tarea.

El hipersensible
Esta personificación del complejo de inferioridad pretende que uno se desviva por comentarle con lujo de detalles cómo es que hizo para ir hasta el kiosco y comprar un paquete de pastillas. De lo contrario, si uno se limita a describir este hecho como una persona mas o menos normal (tampoco vamos a exagerar), empieza a preguntar: “¿te pasa algo?, ¿estás enojad@? sonás rar@”, y una serie interminable de frases por el estilo, que no hacen más que estrechar nuestra ya reducida expresividad para con el homúnculo.
Por ello, miserable exponente de la nula autoestima, si se te responde ya te encontrás ante una muestra de la más alta misericordia y generosidad, no pidas, además, que usemos un medio como el chat para cantarle loas a la vida y a la felicidad. Si necesitás alegría, ponete un video de Xuxa.

El emopsicótico
Esta subespecie del hipersensible, no contento con reclamar una expresividad que no poseemos, incluye un emoticón cada dos palabras (esos dibujitos, animaciones y otras estupideces inventadas al abrigo del MSN, que deberían ser abolidas para el bien de la humanidad toda) suponiendo que en eso consiste demostrar sentimientos.
Incluso, al tener tantos de estos implementos en su aplicación, cada sílaba de lo que escribe ES un emoticón, lo que resulta en una absoluta incomprensión de lo que está queriendo decir.
Estimado gusano: ya es una tortura leer las estupideces que tenés para decir. Te suplicamos, entonces, que no nos hagas la vida mas miserable adosando a cada pavada el dibujito de un pingüino que regala corazones, o peor aun, a Mafalda teniendo sexo con Miguelito. No nos interesa el humor gráfico de ese estilo (carente de humor y de desarrollo grafico). Si no podés escribir sin utilizar esos adminículos apestosos, por favor, abstenete de escribirnos.

El vurro
And last, but not least (¿ven, amigos que este es un blog currrrto?), encontramos al púber imberbe que habla en lenguas endemoniadas junto al asno cuyo cerebro nunca pasó de primer grado (y la vida, pura generosidad, hasta le consiguió trabajo) y escribe con unos horrores ortográficos tan espeluznantes que ni un integrante de la real academia podría imaginar en sus peores pesadillas.
Los ubicamos en la misma categoría, porque, muchos adultos se caracterizan por las burradas que son capaces de escribir, pero los púberes, creen poseer un idioma inventado cuando, en realidad, no están haciendo más que destrozar el castellano.
Por ello, adorado hombrecillo de las cavernas, que te comunicas mediante palabras incomprensibles (porque “avia”, “yubia”, “ke” y cosas semejantes son cualquier cosa menos palabras con algún significado) y sonidos guturales, te rogamos, te suplicamos, y te amenzamos con un látigo de tres puntas con el que te desollaremos: ¡toma entre tus manos un diccionario, y aprende! Luego, existe.

Este fue un servicio más de Ciberviviendo, en pos de un mundo menos idiotizado.

julio 21, 2009

Por qué la lluvia puede matarl@


El clima suele ser ese pretexto que utilizamos desesperadamente para romper el silencio cuando debemos compartir el ascensor con viej@s decrépit@s que hacen ruido con los dientes postizos, o bien con vecin@s jóvenes e intrigantes a quien nos gustaría conocer (lo que no es nuestro caso, ya que carecemos de suerte y/o de vecin@s jóvenes).
“¡Que frio!”, “¿vio cómo llueve?”, etc., son algunas de las frases más estúpidas que se le conocen al género humano, y no mejoraran jamás.
Por eso, y con la coherencia que nos caracteriza, este blog se propone hablar del clima.
¿Vio como llueve? Bueno, entonces trate de no salir de la cama, o esté preparado para cualquiera de estos 3 escenarios.


Escenario 1
Usted abre la persiana: llueve a cántaros. Usted se deprime. Se dirige al sucucho lleno de porquerías que denomina escritorio y prende la PC para comenzar su día laboral.
No le funciona Internet. Usted se deprime aun más.
Espera un rato. Se toma un café cargado con tres medialunas. Vuelve: internet sigue caído.
Con desesperación empieza a caminar por la casa buscando robarle la señal inalámbrica a algún vecino bondadoso. No tiene éxito.
Su depresión se convierte en congoja: usted se da cuenta que la compañía que le brinda Internet, además de ser una bazofia, lo está obligando a salir de su casa (o ese sucucho roñoso que usted denomina casa)
Usted sale, vestido como un refugiado bosnio. Se moja, mucho.
Entra al primer bar que encuentra con wifi (como vive en un barrio demasiado residencial, ese bar está a diez cuadras.)
Pide un café. Prende la PC. Internet no anda.
“Ah, es por la lluvia”, le dice el mozo, mirando por la ventana en lontananza.
Su depresión se convierte en ira.
“¿Y no me podías decir antes?”
“Es que andaba hasta recién eh.”
Cuando, tres horas después, usted puede conectarse a Internet, recibe un mail con una oferta de trabajo que podría cambiar su miserable existencia. Pero, lamentablemente el tiempo para enviar la aplicación terminó hace 2 hs.
Usted termina el día en la sala de guardia al intentar cortarse las venas con una galletita de agua.

Escenario 2
Usted abre la persiana: llueve a cántaros. Usted se deprime.
Se viste como un refugiado bosnio porque no quiere ensuciar su mejor ropa (las únicas dos prendas decentes que tiene en el placard y que usa para los casamientos y funerales).
Toma un colectivo/tren atestado de humanoides sudorosos y mojados por la lluvia. Llega a su lugar de trabajo (o ese edificio infecto que denomina oficina). Todos están con cara de culo. Usted se deprime aun más.
A su jefe no se le ocurre mejor idea que mandarlo al centro “a hacer unos trámites urgentes”.
Su depresión se convierte en ira.
Usted sale. El centro está repleto de humanoides descerebrados que nunca aprendieron a usar un paraguas. Además de su estupidez supina con el elemento, todos caminan debajo de los techos.
Suena el teléfono celular. Es su jefe que le pregunta algo por mensaje de texto.
Usted siente cómo la vena principal del lóbulo frontal late rítmicamente.
Empieza a contestar el mensaje de texto mientras sortea los obstáculos que se le ponen en el camino (puntas de paraguas, baldosas rotas, taxistas demasiado enérgicos, etc).

Cuando está terminando, levanta la cabeza y un homúnculo aparaguado lo lleva por delante.
Usted termina el día en la sala de guardia con un ojo menos. (Y luego lo echan por tuerto, aunque su jefe aduce que el problema siempre fue su desempeño laboral.)

Escenario 3
Usted abre la persiana: llueve a cántaros. Usted se deprime.
Decide que lo mejor es ir a trabajar con el auto (usted nunca fue de tomar las decisiones más acertadas).
Hace dos cuadras y se detiene en un atascamiento de tránsito.
Aprovecha para prender la radio y conectar su teléfono celular al “blu tut”, como usted denomina al sistema de manos libres.

El locutor le anuncia que debido a los 15 mm de lluvia que cayeron en cinco segundos la mitad de la ciudad se encuentra inundada y hay demoras de tres a cuatro horas en todas las avenidas y calles principales.
Esto lo escucha a medias debido a que los humanoides que conducen los autos a su alrededor tocan bocina ininterrumpidamente.
Su depresión se convierte en ira.
Suena el teléfono. Es el cliente principal de su empresa que le pide una reunión para hoy mismo porque tiene un negocio importantísimo para ofrecerle.
Usted le anuncia que está atascado en el tráfico, pero hará todo lo posible por llegar.
A los cincuenta minutos usted hizo dos cuadras. La sinfonía bocinezca continúa.
Avanza unos metros y queda atrapado en una intersección. Los bocinazos aumentan y le están especialmente dirigidos. Escucha algunos insultos.
Entonces vuelve a sonar el teléfono. Es su cliente que le hace una pregunta.
Las bocinas no lo dejan escuchar bien. Usted grita. Su cliente grita que no lo escucha.
Entonces, ya harto, baja la ventanilla e insulta al condutor que tiene al costado y que lo está dejando sordo.
Su cliente, que ahora lo escucha perfectamente, lo manda a cagar.
Usted sale del auto a los gritos y sufre un paro cardiaco. El conductor medio tarado que le tocaba bocina llama al 911.
Usted termina el día muerto en la sala de guardias. Es que la ambulancia no pudo llegar a tiempo… por la lluvia.

julio 07, 2009

Los seis tipos de usuarios de e-mail que deberían ser encerrados en Guantánamo por siempre jamás

En junio pasado le entregaron el premio príncipe de Asturias al inventor del e-mail. Aunque no sabemos cuales son las implicancias del mismo aprovechamos la oportunidad para encaramamos en los festejos (cualquier oportunidad para encaramarse en algún festejo es buena) y desde aquí queremos honrar a este señor que ha cambiado nuestra manera de comunicarnos. ¿Cómo? De la mejor manera posible: defenestrando a todos aquellos usuarios que, 30 años después, siguen utilizando el correo electrónico para hacernos la vida más miserable.

Aquí, los seis tipos de usuarios de e-mail que deberían ser encerrados en Guantánamo por siempre jamás.


1. El asuntófilo

Usted, que nunca entendió para que servía esa casilla que dice “asunto”, se lo vamos a repetir una vez más: es para que en ella resuma en no más de tres palabras el tema principal de su correo.
Por lo tanto, el primer capítulo completo de Cien años de soledad no constituye un asunto. Poner “Hola” sin importar que en el cuerpo del mensaje nos esté comunicando un deceso, o nos esté insultando en cuatro idiomas, tampoco.

Si no sabe qué poner, absténgase de demostrar su falta abstracción y desarrollo intelectual en el asunto, seguramente lo haga en el resto del mail.

2. El mono aullador

Queridísimo saboteador de todo lo bueno que hay en este mundo, como bien le habrán explicado en el colegio primario (mientras le pegaban con una regla en los nudillos por asno) las mayúsculas se utilizan al principio de una oración y/o en los nombres propios y/o en las siglas.
Por lo tanto, ¿PUEDE SER QUE A 30 AÑOS DE SU UTILIZACIÓN USTED SIGA ESCRIBIENDO MAILS COMPLETOS COMO A LOS GRITOS? ¿EH? ¿PUEDE SER?

3. El púber imberbe

Ustedes que se creen súper modernos porque tienen 5 millones de sistemas disponibles para decir cualquier sandez, por favor, respeten a sus mayores: no escriban e-mails ininteligibles con ese pseudo lenguaje que dicen haber inventado y que en realidad es la contracción a onomatopeyas de nuestro hermoso vocabulario.
Querido púber, si me mandas un mail, tené la mínima decencia de escribir bien, para que pueda comprender al menos un 30% de lo que querés expresar. Con tus amiguitos hacé lo que quieras, pero sabelo, nuestras condiciones mentales no son las mejores como para tener que malograrlas más haciendo un esfuerzo sobrehumano por entender qué catzo quisiste decir con “arre”. (La vejez no viene sola, eso también podrías ir metiéndotelo en la cabeza)

4. La Madre

Las madres (las nuestras, no las forjadoras de la generación infame de floggers y emos que inundan nuestras calles) deberían limitarse a las 45 llamadas telefónicas que nos realizan diariamente para ver cómo andamos. Pero si sus ganas de escribir son irrefrenables, deberían hacerlo únicamente a través de cartas en papel perfumadito o postales con fotos de las Cataratas del Iguazú.
No conozco progenitora capaz de redactar un mail (ni un mensaje de texto) coherente. Ya no hablamos de la falta de asunto legible, ni del uso incorrecto de mayúsculas. Nos referimos a frases del estilo de “estoy tomando un cafecito”, “¿esto está bien?” y cosas semejantes, que lo dejan a uno pasmado, y pensando a quien salió tan sanito.

5. El próximo desempleado
Sabemos que el trabajo es un tipo de tortura socialmente aceptada. Si fuera placentero nadie nos estaría pagando por ello. Pero, querido oficinista cerebralmente aniquilado por las ocho horas diarias debajo de los tubos de luz fluorescente, de algo hay que vivir, y su comportamiento no lo está ayudando en esta tarea.
No nos referimos a su decisión de abrir una mesa de apuestas ilegal en su box, sino, de su estupidez mayúscula para responder mails.
Estimado trabajador inutilizado intelectualmente: hay dos tipos de formas de responder un e-mail, una es aquella por la cual usted le contesta a uno solo de sus contactos. La otra es la que le permite responder a todos. Sabemos que la diferencia es de sólo una palabra, pero las implicancias pueden ser enormes. Y más si usted se dedica a ponerle apodos a la mitad de sus compañeros y superiores, envía fotos de minas en bolas o anuncia que se acaba de desgraciar en la oficina de su jefe.
La próxima vez que se le ocurra algún comentario humorístico sobre el rendimiento sexual del dueño de la empresa, asegúrese de no estar copiándolo entre los contactos.
Este es un servicio gratuito para que conserve su trabajo (y todos los dientes).


6. El reenviador de cadenas compulsivo

Estimado homúnculo merecedor de todos los insultos existentes en los 400 dialectos y lenguas vivas y muertas que la humanidad conoce y conocerá: sepa que cuando usted decide reenviar cada uno de esos engendros que le llegan a la bandeja de entrada advirtiéndole sobre nuevos virus (que usted esparce en su infinita idiotez), presos políticos de Chagarkistan que necesitan de su filantropía para heredar fortunas, o loterías millonarias que gana mágicamente sin haber jugado, un círculo infernal se inaugura exclusivamente para torturarlo durante toda la eternidad.
Cada vez que usted nos envía esos powerpoints cursis con fotos de cachorros y musiquitas pegajosas, que además de horrendas pesan 40 megas, una manada de elefantes está esperando detrás de su puerta para convertirlo en una damajuana de vino patero.
Humanoide: los siete años de mala suerte que supone evitar al enviar a 10 contactos ese correo bazofia con un test de personalidad creado en la universidad nacional del inútil, lo incluye automáticamente en la lista de condenados a muerte de todos los países del mundo (incluidos aquellos en los que la pena de muerte es ilegal).
Si las diapositivas sobre diferencias entre los franceses y los argentinos, o la caracterización de 40 tipos de flatulencias con sus sonidos respectivos, o los chistes verdes de algún pederasta lo hacen descostillarse de la risa, a nosotros, no nos interesan. Ríase solo y déjenos vivir en paz.
Si es posible, elimine el botón “reenviar” de su servidor de correo, póngale un papelito encima en la pantalla, o, simplemente absténgase de enviar cualquier tipo de mail.
La humanidad le estará eternamente agradecida.


junio 26, 2009

Test: ¿Tu relación de pareja, murió aplastada por la tecnología?

Responde estas simples preguntas, y enterate si tu relación de pareja es, como dice tu madre, una verdadera bazofia.

Llegas tarde del trabajo después de haber viajado tres horas en un tren atestado de humanoides sudorosos. Abrís la puerta y tu pareja:
  • a. Te saluda con la mano desde el sillón y pregunta qué van a comer, mientras mira por enésima vez esa película pedorra de zombies que vos odias.
  • b. Te pega un trompazo con el mando de la Wii, al grito de “soy como Homero, hice el juego perfecto”
  • c. Te está esperando detrás de la puerta con el teléfono celular en la mano, y te abraza con desesperación mientras te dice: “Es tarde mi amor, ¿qué te pasó? No escuchabas el celular, te llame un montón de veces. ¿Qué te pasoooó?”

Es su aniversario. Para festejar tu pareja elige:
  • a. Pedir pizza y mirar juntos una maratón de “El transportador”
  • b. Jugar a la Playstation hasta desmayarse del cansancio.
  • c. Mandarte por mail una tarjeta animada con un osito que canta en japonés, y cuarenta mensajes de texto, con el mismo osito.

Cuando caminan juntos por la calle, tu pareja:
  • a. Se embute los auriculares de su Ipod y tararea canciones de Ricardo Arjona mientras vos conversas con los maniquíes de las vidrieras.
  • b. Para en todos los kioscos de diario a preguntar si tienen el “X Men Origins” pirateado y dónde se puede conseguir. (Tu paseo termina en un tugurio infernal rodeada de pánfilos que hablan en un idioma incomprensible y cuyo dueño es Jabba the Hutt.)
  • c. Aunque sean las 11 de la noche va hablando por teléfono con el jefe porque “tenía que decirle algo urgente y no podía esperar a mañana”, llama a su madre “para ver cómo anda”, y revisa las citas de su agenda para “no olvidarse de nada”.
Están peleados. Para reconciliarse tu pareja:
  • a. Repite un diálogo romántico que se aprendió en Jerry McGire. Incluso hace los mismos movimientos corporales de tom cruise, con resultados tragicómicos.
  • b. Te dice que sos su “princesa peach” y te promete que por hoy te va a dejar ganar al Mario Kart.
  • c. Te envía por mail una tarjeta animada con un osito que canta en japonés, y cuarenta mensajes de texto, con el mismo osito.

La melodía que eriza la piel de tu pareja es:
  • a. La banda sonora de Indiana Jones.
  • b. La musiquita del Pac Man.
  • c. La musiquita de Motorola.

La única vez que lo viste llorar fue:
  • a. Cuando Terminator se despide de Jonhn Connor.
  • b. El día que compró un Family Game en mercado libre, “igualito” al que tenía en la casa de sus padres.
  • c. Cada vez que su celular se queda sin batería.

Tienen relaciones sexuales:
  • a. Cada vez que se corta el cable.
  • b. No te acordás, desde que llegó la Xbox a tu casa dejaron de dormir juntos.
  • c. Cuando envía la palabra “Cachondos al 2020” y recibe por mensaje de texto la pose semanal del Kamasutra.


Resultados:

Mayoría de respuestas A: tu madre tiene razón, tu relación de pareja es una porquería. La única manera de llamar la atención del homúnculo que vive con vos seria convirtiéndote en un televisor de pantalla plana con todos los canales codificados.


Mayoría de respuestas b: tu madre tiene razón, tu relación de pareja es una basura. El humanoide que tenés al lado conserva los peores rasgos del adolescente promedio, (y ha dejado de lado los que a vos te interesan como el sexo desenfrenado y sin pausa)

Mayoría de respuestas c: tu madre tiene razón, tu relación de pareja es un desastre. El homínido con el que compartís tu vida te reconoce sólo si le tarareás el ringtone que te adjudicó en su lista de contactos.

Si ni una de estas opciones cuadra con tu realidad, tu madre tiene razón: vas a morir solter@.


¡Hasta la próxima entrega! Su blog amigo.

junio 10, 2009

Guía de identificación y tratamiento de afecciones causadas por la tecnología

El ser humano creó la tecnología para hacer su vida más cómoda, para poder llegar a esos lugares que sólo existían en sus sueños, para aumentar el poder de su mente y su radio de acción…

Y el ser humano terminó encorvado, limitando su desplazamiento al área que alcanza su silla ergonómica, y con el cerebro en proceso de desintegración por el exceso de ondas electromagnéticas, entre otras afecciones.

El ser humano es, por lo visto, un ser bastante estúpido.

Por ello, su blog amigo, le presenta un fragmento de la primera Guía de identificación y tratamiento de afecciones causadas por la tecnología, de próxima aparición en todos los kioskos de diarios del mundo.

Porque aunque cueste creerlo, usted también es un ser humano.

(Esta guía esta avalada por la Asociación Medicos sin Fronteras, ni Escrúpulos, y está basada en casos reales.)

Caso 1

Síntomas:

- Movimientos involuntarios y frenéticos del dedo mayor sobre cualquier superficie, incluso al darle la mano a desconocidos (que le pierden el respeto más rápidamente de lo habitual).

- Déficit del control de esfínteres: el paciente no diferencia la vibración de sus intestinos, próximos a explotar, de la de su teléfono.

- Falta de atención: el paciente no puede mantener una conversación sin mirar 45 veces la pantallita en busca de un mensaje que ha llegado sólo en su imaginación. Su jefe supone que no le importa un pito lo que le está diciendo y lo despide (imposibilidad de disimular la falta de interés).

- Aislamiento: sus conocidos creen que el paciente ha perdido el juicio y lo evitan debido a sus problemas gástricos. (Situación que empeora debido a que el paciente les habla por mensaje de texto aún estado frente a frente.)

Diagnóstico: Síndrome del celular fantasma

Solución: se le recomienda una terapia de shock: Se lo conmina a arrojar su celular y todos los accesorios desde un puente. Ante la imposibilidad de hacer tal cosa, el paciente se arrojó él mismo, dejando su celular a salvo en el puente.

Caso 2

Síntomas:

- Necesidad excesiva de pertenencia al grupo: el paciente refiere una necesidad imperiosa de ser visto y reconocido por sus pares, dedicando la mayor parte de su día a esta actividad y resignando por ello cualquier otra aspiración personal.

- Narcisismo exacerbado: el paciente es incapaz de pasar frente a un espejo sin arreglarse el pelo, o incluso, tirarse un besito. Además, quemó todas las fotografías de la familia en las que no aparecía su rostro.

- Problemas de vista: pérdida parcial y conciente de la vista de uno de sus ojos. El equipo médico induce que además, comenzó a sufrir de una extraña forma de daltonismo (lo que explicaría la combinación horrorosa de colores fosforescentes que utiliza para vestirse)

- Ahorcamiento testicular: utilización de vestimenta inapropiada para su contextura física. El paciente “parece un matambre adobado”, según expresión de uno de sus médicos.

- Problemas de expresión: “no se sabe en qué idioma habla”, según expresión del mismo médico.

Diagnóstico: Flogger.

Tratamiento: se le recomendó una terapia de shock: Se lo conminó a arrojarse de un puente. El paciente se negó, porque sus amigos no lo acompañaban, y además se iba a despeinar. No existen tratamientos alternativos.