junio 25, 2010

Kill the wale

El título de este post no es antiecológico. No estamos hablando de las ballenas hechas y derechas que andan siendo perseguidas por los japoneses, gustosos de comer sushi en tamaño familiar. Ni siquiera la orca asesina de SeaWorld se merece semejante ajusticiamiento. Esas cosas pasan cuando a uno se le ocurre hacerse el gracioso con un animal salvaje de 3 toneladas.
Queremos que muera esa ballena estúpida que aparece cada vez que Twitter decide comenzar a funcionar para el mismísimo demonio. Lo que últimamente sucede cada dos minutos, debido a la fiebre mundialista, y porque  repentinamente millones de humanoides que hace dos semanas ni sabían qué catzos era twitter hoy andan alimentando la sarta de pavadas que allí se vierten con dedicación full time.
Señores del pajarito, no sé si les quedó chica la memoria de sus PCs, o nunca esperaron que la idea contarle al mundo qué estamos haciendo a cada instante tuviera tanto éxito, pero el funcionamiento de su famosa red social da lástima.
Estamos re podridos de su ballenita. 
Si antes nos causaba gracia, ahora nos da ganas de salir a la calle munidos de un arpón.
Esperamos que, antes de agregar enlaces patrocinados y publicidad de toda laya, se dediquen a que la cosa en cuestión ande como es debido. ¿O acaso sólo los mueve el vil metal? 



1 comentario:

Catalina Fairstein dijo...

Otro motivo para seguir sin tener tuiter. Gracias por la data.