Ahora sí,podemos dormir en paz. Si el planeta no se va al tacho en breve sólo será porque somos una especie con mucha mucha suerte.
Saludos!
Hola, soy Mate con Duraznos, y tengo algunos problemitas. A saber:
- Internet me desconcentra, aun si no funciona.
No es ninguna novedad que los blogs, diarios digitales, MSN, Facebutt, Twitter y todos los etcéteras hijos de Internet pueden dar muerte a nuestra productividad laboral.
Pero a mi no es la presencia de Internet lo que más me desconcentra, sino su falta.
Aunque no la necesite, mientras la luz de “on line” esté apagada no podré hacer otra cosa más que intentar restablecer la conexión perdida.
Esto significa dedicar horas preciosas en las que podría trabajar (sin distracciones) a: reiniciar dos millones de veces el modem, prender y apagar la computadora hasta que implota, llamar a la compañía de Internet y hacer todas las pruebas ad hoc que me transmiten los telefonistas (pruebas carentes de toda utilidad), invocar la ayuda de Buda, la virgen desatanudos y San Expedito o intentar robarle señal a los vecinos, entre otras encantadoras actividades.
¿Y todo esto para qué? Solo para tener la tranquilidad de que si por esas casualidades llego a necesitar Internet, Internet anda.
- Antes de apretar "send", los mails deben ser releídos un número determinado de veces.
En mi caso son tres o cinco, dependiendo de la importancia y longitud del susodicho (por ejemplo, si es para una amiga, solo tres, si es de trabajo, cinco, si son unas pocas líneas, tres una carilla cinco, y así).
Conozco gente, que no debe estar muy bien de la cabeza, que los revisa entre cuatro y ocho veces (sólo a un perturbadito se le ocurriría usar un número par.)
- Los mails no se borran.
Hace más de diez años que tengo cuenta de mail. A esta altura debo tener unas cinco o siete distintas, lo que significa que he archivado (y muchas veces seleccionado y encarpetado según tema, remitente o vaya a saber qué categoría) millones de correos electrónicos absolutamente inútiles.
La razón: lo guardo “por si acaso.” Sé que esta frase no tiene sentido. No sé para qué puedo llegar a necesitar el mail que me mandó el cadete de una oficina de la que no formo parte hace cinco años, o los saludos de navidad de ese proveedor que siempre odié. Simplemente me es imposible e borrarlos.
- Prestar el teléfono celular me da “asquito”
No hace falta explicar que la boca es un rejunte de microbios, bacterias y demás porquerías que esperan el primer descuido para enfermarnos. Cualquier objeto que esté demasiado cerca de las fauces de los seres humanos debe ser utilizado con sumo cuidado, y el celular es uno de ellos.
Por eso, después del préstamo de celular a propios y ajenos me retiro a un rincón, para que el afectado no se sienta ofendido, y limpio el micrófono con una carilina y alcohol (o en su defecto agua y jabón). Generosa sí, pero limpita.
- El 70% de los usuarios de Facebook se registra para encontrar a sus viejas amistades del colegio. De esta cantidad de gente, un 80% sólo está interesada en comprobar el estado de decrepitud que tienen sus ex compañer@s para hacer comentarios del estilo de “a fulanita le pasó un camión por encima”, “eso más que una panza es un contrabando de mondongo” y “pobre, que feítos le salieron los hijos a menganito.”
El 20% restante organiza reuniones deprimentes en las que se enteran que la mitad de los alumnos de 5to año A están tres metros bajo tierra y terminan llorando medio borrachos y cantando esto.
- Al momento de publicar una imagen personal, trate de recordar los sobrenombres que le pusieron en la adolescencia: nunca faltará el chistoso que lo etiquete y usted aparezca en todos lados como “chupete de ballena”, “cocina a leña”, “gallina prolija” o alguna cosa por el estilo.
- Si se quiere conseguir un empleo, no se debe tener cuenta en Facebook (o por lo menos, no con el nombre completo). Su futuro empleador sabrá, sin necesidad de realizarle un test psicotécnico, los niveles de improductividad y estupidez a los que usted puede llegar (perdiendo la oportunidad de que le paguen un sueldo por ello).
- Si usted le anuncia a sus 15mil amigos (de los que sólo conoce personalmente a 3) que se va dos semanas de vacaciones, no se pregunte cómo es que los ladrones eligieron desvalijar su departamento y no los otros 49 que componen su edificio.